lunes, 21 de febrero de 2011

Mateo 5,17-37 (12/02/11)

Otra legalidad basada en la justicia verdadera es posible.
Manolo
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: ["No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno sólo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.] Os lo aseguro: Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
Habéis oído que se dijo a los antiguos: "No matarás", y el que mate será procesado. Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. [Y si uno llama a su hermano "imbécil", tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama "renegado", merece la condena del fuego. Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto.]
Habéis oído el mandamiento "no cometerás adulterio". Pues yo os digo: El que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior. [Si tu ojo derecho te hace caer, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en el infierno. Si tu mano derecha te hace caer, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero al infierno. Está mandado: "El que se divorcie de su mujer, que le dé acta de repudio." Pues yo os digo: El que se divorcie de su mujer, excepto en caso de impureza, la induce al adulterio, y el que se case con la divorciada comete adulterio.]
Habéis oído que se dijo a los antiguos: "No jurarás en falso" y "Cumplirás tus votos al Señor". Pues yo os digo que no juréis en absoluto: [ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo pelo.] A vosotros os basta decir "si" o "no". Lo que pasa de ahí viene del Maligno."

Reflexión pastoral
En el propósito de hacer militantes para su proyecto que llama Reino de los cielos, que no es una nueva religión, Jesús prepara a sus potenciales seguidores en el imprescindible oficio de descubrir la justicia de Dios para una vida digna, revelada desde antiguo mediante los diez mandamientos dados a Moisés. Desde aquél momento de Moisés y aquel monte, hasta este de Jesús y este monte, fueron los “doctores de la ley” quienes oficiaban de intermediarios para con el pueblo acerca de cuales eran las normas fundamentales para cumplir con la justicia de Dios.
Para Jesús, esta tarea de los escribas era errada porque le daban valor a lo formal de la ley (las reglamentaciones adicionadas por ellos mismos) olvidándose del espíritu que la inspiró, la paz con Dios, entre hermanos y el planeta.
En este sermón, Jesús, rabino no oficial, pone una cuña no a la ley de Moisés, sino a las interpretaciones y los énfasis que de ella hacían  los escribas, el sanedrín y las autoridades del templo, y a su vez advertía a sus posibles seguidores que en el Reino de Dios, la legalidad está sujeta a la justicia y no viceversa, y que sino era así, ellos se estarían comportando de la misma manera que aquellos a quiénes el llamaba, hipócritas.
El gran desafío para aquellos primeros discípulos era entonces, descubrir la justicia del reinado divino no en las enseñanzas de los doctores de la ley, sino en los profetas, de los cuales Jesús es el último y perfecto.
Todos los artículos de la ley que Jesús usa como ejemplo en su enseñanza, son tomados desde la interpretación superficial y literal de los escribas (“oyeron que se dice”), y pasa a una profundización profética (“pero yo digo”) que descubre el verdadero sentido constructor de la paz que tiene la ley de Dios, dada en el monte Horeb a Moisés.
Este aprendizaje tuvo el efecto constituyente de una comunidad de fe (la iglesia primitiva), basada en esta manera de ver, juzgar y actuar jesuanico-profética, que en cierto momento frente a un tribunal judío, perseguidor de la comunidad a la que consideraban subversiva, pudieron decir con gran autoridad:
-Para nosotros es más importante obedecer a Dios antes que a ustedes-
Hoy para los cristianos militantes de Otro mundo posible el desafío es la lucha por la verdadera justicia, retomando la radicalidad de Jesús aún poniendo en juego la propia vida. ¿Exagerado?, puede ser, lo que pasa es que los niveles de injusticia son proporcionalmente inversos a la legalidad construida, lo mismo que pasaba en los tiempos de Jesús, quién por querer blanquear como injusta la legalidad de los escribas (doctores de la ley) fue crucificado por esa legalidad y la de Pilatos y su Pax romana. Vivimos un mundo en donde la legalidad cada vez tiene menos que ver con la justicia. Invito a los oyentes y lectores de esta reflexión a dar ejemplos de esta dicotomía, que por cientos se verifican en la vida de las naciones que pomposamente se definen como democráticas y que naturalizan la extrema pobreza y la opulencia, la propiedad privada sin límites y los sin tierra.
En fin, la lectura del Evangelio nos interpela de manera contundente con el estribillo jesuánico: “Ustedes oyen esto todo el día, más yo digo otra cosa”.
¿Que haremos?.

 3-Oración ecuménica..
- Por nuestra sociedad mundial, en trance de pasar de una moral externa justificada por la revelación y por el temor hacia una moral interna y gratuita, sin amenazas ni avales externos, para que realice suavemente esta transformación...
- Para que también los cristianos nos dejemos influenciar por todo lo bueno que encontramos en la vida de tantos hombres y mujeres, de tantos pueblos y religiones, como algo con lo que Dios nos interpela y nos ayuda a crecer en santidad y en comunión…
- Para que la sociedad humana vaya convergiendo en sus convicciones sobre la dignidad humana, sobre ética básica imprescindible, y en toda sociedad se afiancen sus valores básicos...
- Para que todos los humanos nos sintamos libres, gratuita y gozosamente atados al Bien, a la Verdad, al Amor y la Justicia, como pilares esenciales de nuestra propia naturaleza...
- Para que de la ley natural pasemos a la ley espiritual, de la ley de la naturaleza pasemos a la de la historia, de la ley del pasado pasemos a la ley anticipada del futuro...

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