lunes, 7 de noviembre de 2011

Mateo 23,1-12 (29/10/11)

En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo: "En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: hagan y cumplan lo que les digan; pero no hagan lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos atan fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros.
Ustedes, en cambio, no se dejen llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos ustedes son hermanos. Y no llamen padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No se dejen llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo. El primero entre ustedes será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido."

Reflexión pastoral
Permítanme parafrasear el Evangelio en clave actual.
“En este tiempo y como ha sido su permanente costumbre, Jesús acompañado por sus discípulos que se dicen llamar La Iglesia, se mezcló con la gente común como él, sin distingo de raza, nacionalidad, ni religión, que indignada salió a ocupar las calles para manifestar su estupor porque la política, como herramienta de la demo-cracia, se ha doblegado ante la codicia egoísta del poder financiero, que para mantener sus obsenos privilegios, invocando al sistema de libre mercado como un dios, demanda los más crudos sacrificios de los anónimos de la tierra.
Luego de observar a las multitudes y haber escuchado todos los discursos que le precedieron manifestó su opinión, avalada por una vida totalmente consagrada a producir una verdadera transformación humana que permita a los excluídos del sistema, ser considerados en sus derechos inalienables, según la naturaleza de criaturas de Dios.
Dijo Jesús pues a la multitud: -El poder financiero se ha sentado mediante el soborno en donde debería estar la política cumplimentando las constituciones de los países para responder al pueblo, que democráticamente elige a sus representantes para que defiendan el interés común, sin permitir la supremacía de un sector sobre otro porque esto crea injustamente una brecha entre opresores y oprimidos, ricos y pobres. Esta abdicación hace que los que gobiernan sean tan responsables de los actuales sufrimientos de los pueblos como lo es la inescrupulosa mafia financiera usurpadora.
Fíjense en los discursos políticos llenos de buenas intenciones y como hacen alarde de una palabra sagrada a la que han vaciado de contenido: LIBERTAD, entendida por el libre mercado como el “hacer lo que me conviene en la vida según la cuota de poder que tengo”, dejando que los demás, según “su poder” ejerzan esa misma libertad, algo así como lo expresa el dicho popular “la libertad del zorro en el gallinero”. Lo peor de todo es que “hombres de negocios” y políticos que confiesan ser religiosos diciendo que esta manera de ver la libertad viene de parte de Dios, interpretando la Biblia y  otros libros sagrados en clave individualista. Muchos al jurar sus cargos y profesiones poniendo su mano derecha en estos libros, hacen un signo de disposición a cumplir con lo que estos mandan, pero con una serie de argumentos falaces cambian totalmente el sentido, como por ejemplo “ respetar la libertad es también permitir a los oprimidos elegir morir o por hambre, o enfermedad curable, o por frustración, o por insatisfacción de sus necesidades básicas”.
Esto que digo es tan calamitoso que no puedo menos que advertirles a ustedes que forman este movimiento de “indignados”, uno de los cuales soy yo mismo y mis discípulos aquí presentes en diálogo con ustedes, que cuando se alcance la liberación de semejante perversión no nos vaya a pasar lo mismo que los terratenientes del mundo están haciendo en Libia, que mediante sofisticadas incursiones, bombardean a un régimen opresor para instaurar otro peor, y para colmo extranjero, argumentando hacerlo en nombre de los DDHH. A ver, estos derechos está muy bien que sean DEFENDIDOS como dicen estos hipócritas, lo que sí, ni se les ocurra es hacerlo como ellos lo hacen, por medio de la atroz guerra que en realidad nada tiene de defensa de ninguna persona sino destinada a dominar un espacio que tiene recursos naturales esenciales para la LIBERTAD de los que tienen el dinero, el poder y las armas.
Sean ustedes a la hora de planificar el futuro, sinceramente democráticos y nadie diga ser dueño de la verdad protegiendo la propiedad privada, porque no es así en el plan divino sino tal como lo concibe nuestra legislación mosaica, nadie quiera tampoco establecer un sistema sólo reformado del caído, como pasó con el muro de Berlín que permitió a unos “oprimidos del otro sistema” a ser “oprimidos del actual”.
Les vendría muy bien recordar la historia del pueblo hebreo cuando se emanciparon con la ayuda de Yavé de los egipcios, y que a la hora de autodeterminarse cometieron los mismos pecados de aquellos que los oprimieron por siglos, por lo cual Yavé, previa advertencia profética no escuchada, los condujo de nuevo al cautiverio.
Me preguntaran que sistema nos garantizaría vivir en verdadera igualdad sin opresores ni oprimidos, pues se los voy a decir una vez más, empezando por describir que sistema NO puede alcanzar el objetivo de la fraternidad y paz universal, porque se anda diciendo por allí que con dotar al “capitalismo de rostro humano” la paz sería posible,¡NO, NO, NO!, en mi manera de ver la única salida es lo que los profetas de la antigüedad vienen preconizando y yo anuncio hoy :-El Reino de Dios es quien garantiza la justicia y la paz ¡búsquenlo! y todo lo que quieren lograr en materia de DDHH, democracia real y duradera será consecuencia directa y a cortísimo plazo de la puesta en marcha de ese plan de Dios siempre vigente. Y una sola cosa más, no se la crean como los soberbios de hoy que no saben como detener el juicio que se les viene encima, sean humildes ¡bájense del caballo! y el Padre Dios hará el resto.
Recuerden INDIGNADOS de hoy, dirigentes del Otro mundo posible mañana lo del profeta Malaquías y su oráculo acerca de la sumisión a la voluntad del Creador: "Yo soy el Gran Rey, y mi nombre es respetado en las naciones -dice el Señor de los ejércitos-. Y ahora les toca a ustedes, sacerdotes. Si no obedecen  y no se proponen dar gloria a mi nombre -dice el Señor de los ejércitos-, les enviaré mi maldición. Se apartaron del camino, hicieron tropezar a muchos en la ley, invalidaron mi alianza con Leví -dice el Señor de los ejércitos-. Pues yo los haré despreciables y viles ante el pueblo, por no haber guardado mis caminos, y porque se fijaron en las personas al aplicar la ley. ¿No tenemos todos un solo padre? ¿No nos creó el mismo Señor? ¿Por qué, pues, el hombre despoja a su prójimo, profanando la alianza de nuestros padres?" 

   3-Oración ecuménica-
- Para que en la Iglesia reinen siempre la unidad, la caridad mutua, el servicio de unos a otros, el estar siempre a disposición de los que nos necesiten. Oremos.
- Para que todas las personas y naciones de la tierra puedan servir a Dios en la paz universal, en la justicia restaurativa y en la dignificación de cada ser humano. Oremos.
- Para que todas las personas que sufren en su cuerpo o en su espíritu encuentren esperanza en el amor de Dios Padre y consuelo en la solidaridad de los hermanos. Oremos.
- Para que conozcamos cada día más y mejor la Palabra de Dios y ella nos vaya renovando y transformando. Oremos.
- Para que todos los gobernantes sean conscientes de su condición de servidores del pueblo y cesen los autoritarismos, las dictaduras y las oligarquía haciendo la democracias sólo formal. Oremos.
Dios, Padre nuestro, haz que nuestro corazón esté cada día más abierto a tu Palabra, para que nuestra vida sea cada vez más conforme a lo que Tú nos dices, y así caminemos siguiendo tus pasos y vayamos construyendo, con tu ayuda, tu Reino entre nosotros, hasta el día en que Tú nos lo regales en toda su plenitud. Por Jesucristo.

Mateo 22,15-21 (15/10/11)

En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron unos discípulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron: "Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no miras lo que la gente sea. Dinos, pues, qué opinas: ¿es lícito pagar impuesto al César o no?" Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús: "Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto." Le presentaron un denario. Él les preguntó: "¿De quién son esta cara y esta inscripción?" Le respondieron: "Del César." Entonces les replicó: "Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.”

Reflexión pastoral
De ninguna manera es posible desde esta célebre frase “Dad al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios” dictar el principio de que la política está fuera de la órbita del interés divino, como hay una muy extendida interpretación religiosa espiritualista purista, que con ella justifica el desinterés porque la religión haga también ciudadanía humana reclamando liberación, justicia y paz ya que la política se la cree contraria a la voluntad de Dios, mundana y por lo tanto pecaminosa (“la política es sucia y la religión es pura”)
No se puede hacer esto porque debemos entender que Jesús contesta lo que contesta como forma de no decir nada, frente a una pregunta totalmente capciosa que no tiene sinceridad ni interés por saber que es lo justo, sino que procura hacer entrar al interrogado en una trampa verdaderamente mortal.
Es evidente como el maestro nazareno, en franco enfrentamiento con quienes lo están persiguiendo para hacerlo caer, devuelve una vez más en contra de sus per-seguidores la trampa, cuando les pide una moneda del César, ya que él como buen judío no la tiene, mostrando así un verdadero signo de resistencia al imperio opresor del pueblo de Yavé muchas naciones más, mientras que ellos sí la tienen (“le mostraron el denario”) que sin ningún prurito, e ingenuamente la enseñan sin darse
cuenta que se condenan solos a la vista de todos, como traidores a su identidad.
Además de la razón anterior hay otra no menos contundente, la sentencia pronuncia-da, que divide servicio humano entre el César y Dios, está completamente viciada porque da a entender que las personas somos deudores de Dios sólo en parte, algo que el propio Jesús contradice a lo largo de todo su ministerio profético radical, al exigir de quienes lo escuchan, judíos o no, absoluta lealtad a Dios, poniéndose él mismo de ejemplo.

El gran mensaje de este texto es, para mí, el hecho claro de Jesús resistiendo de manera práctica al imperio opresor no prestándose al uso del denario romano por ser este el mayor signo de esclavitud consentida por parte del oprimido.
Es evidente que el gesto magistral de Jesús tiene una sorprendente actualidad para quienes nos decimos cristianos constructores de Otro mundo posible, especialmente para aquellos que tienen un discurso inmaculadamente religioso de confianza en Dios, pero que a cada rato juntan dólares en el colchón “por si la moscas”; no quedan exentos los que no lo hacen porque no pueden, sino sólo los que aún pudiendo no lo hacen, ni en dólares ni en ninguna otra cosa que sea símbolo del sistema capitalista opresor como es el consumismo acaparador, porque piensan como Jesús que si  se cree en el Reino de Dios y su justicia como sistema sin opresores ni oprimidos, ni ricos y pobres esta idea hay que hacerla práctica aquí y ahora no prestándose a ser funcional al sistema causante de la desigualdad.

Para que la utopía del Reino sea realidad debemos comenzar por resistir los mitos que ha creado el sistema para encubrir la esclavitud a la que somete poniendo dinero en el bolsillo y vendiéndonos la idea de que tenerlo nos hace libres para elegir, esta resistencia la podría sintetizar con la frase “devolvámosle al sistema sus símbolos  de dominación y entreguémonos al Reino de justicia de Dios para ser verdade-ramente libres y plenos”.
Reconozco que esto es fácil decirlo y muy difícil practicarlo, pero valga el ejemplo de los primeros cristianos del relato lucano de Hechos de los Apóstoles, que tantas veces hemos actualizado para evidenciar prácticas comunitarias contraculturales a la hegemonía imperial romana. “La multitud de los fieles tenía un solo corazón y una sola alma. Nadie consideraba como propios sus bienes, sino que todo lo tenían en común. 33 Los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con gran poder, y aquél era para todos un tiempo de gracia sin igual.
Referencias versículo 3434 Entre ellos ninguno sufría necesidad, pues los que poseían campos o casas los vendían, traían el dinero
Referencias versículo 3535 y lo depositaban a los pies de los apóstoles, que lo repartían según las necesidades de cada uno.
Referencias versículo 3636 Así lo hizo José, un levita nacido en Chipre, a quien los apóstoles llamaban Bernabé (que quiere decir: “El que conforta”).
Referencias versículo 3737 Éste vendió un campo de su propiedad, trajo el dinero de la venta y lo puso a los pies de los apóstoles”. Amén

3-Oración ecuménica-
- Por toda la comunidad eclesial, para que viva el Evangelio no como escuela diplomática sino como un lenguaje claro de «sí» o «no». Oremos.
- Por todos los que aún sufren el problema del desempleo, para que, con la solidaridad y generosidad de todos, encuentren trabajos dignos y bien remunerados. Oremos.
- - Por todas las comunidades cristianas, para que vivan su fe con profunda convicción, no sólo de palabra, y la traduzcan en obras. Oremos.
- Por todos los pueblos que viven situaciones de opresión y dictadura, para que encuentren el camino que les lleve a una vida social en paz y solidaridad. Oremos.
- Por todos los educadores: padres, maestros, catequistas..., para que formen a quienes están bajo su tutela en criterios de solidaridad y servicio a las personas. Oremos.
- Por todos y cada uno de nosotros, para que vivamos cada día con más alegría nuestra condición de cristianos, de modo que llevemos a todos, gozo, paz y esperanza. Oremos.
Oh Dios que hiciste que el pueblo de Israel reconociera tu presencia bienhechora en el rey Ciro, más allá de los estrechos límites de su propia etnia y religión. Danos una mirada también amplia y abierta, para reconocer los muchos Ciros –de otras religiones o hasta no religiosos- en los que también hoy podemos descubrir tu oculta presencia bondadosa.  
Oh Dios, Padre nuestro: ayúdanos a entregarnos a ti de todo corazón y a servirte con fidelidad en el prójimo, de modo que vivamos como verdaderos hijos tuyos y como hermanos de todas las personas. Por Jesucristo.

Mateo 22, 1-14 (10/10/11)

En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en  parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
-«El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: "Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda.
Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos.
El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados:
"La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda."
Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales reparo en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: "Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?" El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: "Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes."
Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.»

Reflexión pastoral
Un banquete no significa mucho para el que puede satisfacer su hambre todos los días; pero para los que acostumbran a pasar hambre diariamente, puede ser una ocasión única para quitar las penas. En concreto, el banquete de boda era y es la única ocasión que tenía y tiene el pueblo sencillo de celebrar una fiesta y olvidarse de la dura realidad de una vida cuyo primer objetivo era la subsistencia.
Como en la parábola del padre y el pródigo, en esta otra Jesús manifiesta que el amor de Dios se expresa mediante la celebración festiva, banquete mediante, en donde el Creador concreta su gran sueño: todas sus criaturas en pie de igualdad gozan la paz de familia realizada. Saber esto es tener la brújula del Padre y conocer a ciencia cierta que cosa es “la voluntad de Dios agradable y perfecta”, y también es quedarse sin más preguntas ac erca del prpósito divino y también es “no quedar otra” que lanzarse con un plan, primero local y luego extendido al mundo, que haga realidad el sueño divino.
Me parece muy importante que la religión en general y la iglesia de Jesús en particular, encuentre el rol de “criado” que le asigna Jesús en esta parábola para que arme su agenda en base a ello y sepa como comportarse fielmente contra "viento y marea", que en definitiva es el sentido último de lo religioso.
Veamos las frases parabólicas en donde los “criados” aparecen como sujetos: “Mandó criados para que avisaran a los invitados a las bodas”. Los criados aquí son “mandatarios” o mediadores imprescindibles con una consigna clara e inconfundible: “Hay una fiesta a la que nadie debe faltar”. Pienso entonces en aquellos “criados” buscando modos de distraer la atención de poderosos dirigentes (los que se pueden dar el lujo de un banquete particular sin que nadie los invite) de cualquier actividad hacia esta invitación, y también procurando traducir la importancia del evento como superior a los intereses personales de los invitados, y veo a estos enviados “trabajar” el mensaje de manera ecuménica con el fin de ser creíbles y confiables, despojados de vanagloria y prejuicios pero cargados de los sueños del “rey” que los manda, movilizados por la utopía de Otro mundo posible.
Otra frase de la parábola expresa: “Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos” que habla de una dura realidad: la oligarquía no sólo es  refractaria a cualquier interés social sino que mata por acción u omisión todo aquello que intente modificar el status quo. En este sentido es más que claro lo ocurrido con los “criados” M. L. King, Mauricio López, Angelelli, Mugica, Romero, las monjas francesas, los curas palotinos y tantos otros que fueron fieles al mandato de ser militantes de “una fiesta para Dios con todos sentados a la mesa de la abundancia”; y que también está ocurriendo hoy en el mundo con la “invitación” que hacemos los “indignados” en el mundo entero, a que la vida sea una fiesta fraternal y abundante para todos y todas, tal como quiere el “rey”, y  no de despilfarro irresponsable de unos pocos como quieren los creen en el salvaje (el fuerte domina al débil) sistema capitalista y su injusta legalidad.
La última referencia a los criados de la parábola dice: . “Luego dijo a sus criados: "La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda." Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales”, con esto la religión vocera del Creador es encomendada a despertar la conciencia del oprimido para que ocupe el lugar asignado por el “rey”, o por el Padre en el caso de la parábola del “pródigo”, y que otros textos “sagrados” de diferentes tradiciones religiosas también anuncian como palabra de Dios y por lo tanto inalienables por nada ni por nadie, ya que nada ni nadie es autoridad mayor que quién confiere esta invitación a ocupar una silla en la construcción de un mundo justo sin opresores.
Con esta reflexión los “criados del rey” hoy debemos poner las “barbas en remojo” acerca de nuestra agenda, no vaya a ser que nos estemos constituyendo en “criados” de un sistema divinizado por las fuerzas contrarias al Reino de Dios y su justicia que lo único que quiere para el oprimido son las migajas de su propia fiesta. La foto de los balcones de Wall Street, llenos de poderosos financieros tomando champagne frente a los indignados, que desde abajo gritan sus derechos a la fiesta de una vida plena para todos, es más que significativa de la realidad actual que Dios nos manda a cambiar. De nosotros depende que papel jugamos en estas instancias. 

sábado, 1 de octubre de 2011

Mateo 21, 33-43 (01/10/11)

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: - «Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje.
Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labrado-res, para percibir los frutos que le correspondan. Pero los labrado-res, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon.
Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: "Tendrán respeto a mi hijo."
Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: "Éste es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia."
Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron.
Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?»
Le contestaron: - «Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos.»
Y Jesús les dice: - «¿No habéis leído nunca en la Escritura:
"La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,ha sido un milagro patente"?
Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos.»
Reflexión pastoral
Con este texto la Iglesia tiene una oportunidad enorme para mirarse a sí misma con los ojos de Jesús, si es que quiere realmente hacer la voluntad eterna de Dios, porque no hay otra mirada con la cual pueda conformarse al  proyecto de Reino de Dios, que es el tema central de toda la revelación bíblica y lo que da sentido al llamado del Señor a Israel, desde Abraham y a la Iglesia con Jesús.
El relato de hoy no es propiamente una parábola, sino una alegoría, donde, a cada elemento metafórico, corresponde un elemento real. El propietario es Dios. La viña es el pueblo elegido (Israel). Los labradores son los jefes religiosos. Los enviados una y otra vez, son los profetas.  El hijo es el mismo Jesús. Los frutos que Dios espera son, para Isaías, derecho y justicia; para los primeros cristianos, también el amor. El nuevo pueblo, donde los dirigentes tienen que entregar frutos, es la comunidad cristiana. Este giro literario tiene el propósito de que no queden dudas acerca de las responsabilidades que tienen, tanto los judíos antes de Jesús en la frustrada realización del derecho y la justicia, como los cristianos, de ahora en adelante “pueblo llamado a concretar efectivamente estos objetivos no sólo en “Judea”, sino también en “Samaria y hasta lo último de la tierra”.
Me parece interesante observar las repercusiones que tuvieron estas invectivas mesiánicas entre los discípulos de Jesús, que son en el imaginario del Profeta galileo, quienes encarnaran con la autoridad del Cristo la militancia radical por alcanzar el futuro transformado de la realidad, desde una concepción renovada del plan divino original de construcción social mediante un sistema justo que garantice la paz, basado en la dignidad igualitaria de la humanidad, única criatura investida por la “imagen y semejanza” del Creador. Al comparar el comportamiento de aquellos primeros discípulos, mártires la mayoría de ellos, con quienes hoy congregados en la Iglesia cristiana (católicos o evangélicos), nos decimos continuadores de la militancia del plan divino de un mundo sin opresores ni oprimidos, nos vemos abrumados por las diferencias que existen.
Esta comparación tiene por objeto que la Iglesia actual perciba la gravedad de su estado, frente a la demanda de “frutos de justicia y derecho” que sigue haciendo el Resucitado cada vez que, como hoy,  leemos el Evangelio.
Es tan evidente la distracción de la inmensa mayoría eclesial en la actualidad  con cosas absolutamente secundarias que parece ya no ser la continuadora de aquella primitiva comunidad de mártires, sino de los dirigentes defenestrados por Jesús con esta alegoría presente en el Evangelio mateano.
¿No será que el Espíritu sopla advirtiendo a la mayoría eclesial acalladora de los profetas, que su tiempo ha terminado, y que el Otro mundo posible ahora estará en manos de quienes, como en la parábola del domingo pasado, toda la vida van con un discurso ferozmente antirreligioso pero finalmente hacen lo que los que profesan la religión debieran hacer y no hacen?. Es para pensar.
En el caso de las iglesias evangélicas top se cuentan las adhesiones de “convertidos” por millones, de gente que lo único que quiere es “parar de sufrir” lo que el sistema, que aceptan mansamente, les inflige, o también “salvar su economía” de manera mágica, aún en medio del sistema de muerte que domina el mundo; cuanto haría falta una buena dosis de la “parábola de los viñadores malvados” en esos espacios para que pare esa locura neo-liberal del éxito personal basado en la transacción mercantil del creyente con el Dios rico, que hace diferencias entre creyentes y no creyentes, a unos los “llena” y a los otros los condena al “hambre”.
A quienes nos estremece el Evangelio de hoy, de cualquier comunidad que sea debiéramos procurar hacer saber este sentimiento, para que reunidos en torno de la Palabra eterna del Resucitado e inspirados por el Espíritu (“allí estoy Yo en medio”) busquemos el modo global de que prevalezca “el derecho y la justicia” rescatando del olvido a nuestros mártires profetas del Reino, desde Jesús histórico hasta nues-tros contemporáneos King, Romero, Llorenz, Angelelli, Mugica, Mauricio López y otros asesinados por los dueños del mundo que increíblemente en el frente del billete-dólar expresan desafiantes “EN DIOS CONFIAMOS”

3-Oración ecuménica.
Por todo el Pueblo de Dios, para que sea viña agradecida que dé los frutos de «justicia y derecho» que Dios espera de nosotros. Oremos.
- Por todos los creyentes de las diferentes religiones, para que superen los fanatismos y vivan su fe como una forma de servicio a la Humanidad entera. Oremos.
- Por los pobres, los enfermos, los que están solos, los que no encuentran sentido a la vida..., para que encuentren en nosotros la ayuda eficaz que necesitan. Oremos.
- Por los dirigentes religiosos, para que vivan su mayor responsabilidad como mayor servicio a todos en general, y a sus fieles en particular. Oremos.
- Por todas las víctimas de las diferentes formas de intransigencia, para que encuentren junto a Dios la paz que no pudieron encontrar entre las personas. Oremos.
- Por cada uno de nosotros, para que hagamos realidad todos los buenos deseos que llevamos en nuestro corazón. Oremos.
Dios, Padre nuestro, que desde el comienzo de los tiempos nos has manifestado tu amor y que día a día cuidas de todos y cada uno de nosotros como un viñador amoroso; guía nuestros pasos para que sepamos serte agradecidos, y haz que nuestra gratitud no sea sólo de palabra, sino con obras de «derecho y justicia», en favor de todos, y especialmente de los privados de sus derechos. Por Jesucristo

lunes, 26 de septiembre de 2011

Mateo 21, 28-32 (25/09/11)

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
- «¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al prime-ro y le dijo: "Hijo, ve hoy a trabajar en la viña." Él le contestó: "No quiero." Pero después recapacitó y fue.
Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: "Voy,Señor." Pero no fue. -¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?-
Contestaron: «El primero. » Jesús les dijo: -«Les aseguro que los publicanos y las prostitutas les llevan la delantera en el camino del reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoles el camino de la justicia, y no le creyeron; en cambio, los publicanos y prosti-tutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, ustedes no recapacita-ron ni le creyeron.»

Reflexión pastoral
Es evidente en este texto la acción profética de Jesús frente al sistema
corrupto (En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo)y dominante de su tiempo. Hemos dicho en otras oportunidades que en el Antigüo Testamento toda acción profética estaba destinada a combatir la corrupción en la que caen los sistemas cuando no responden a una visión restaurativa de la justicia, y ver a Jesús en este rol nos está señalando por un lado que estas polémicas con los tres estamentos más significativos de Israel (los puros, los sagrados, los sabios), marcan la ruptura final, insistiendo en la absoluta superioridad de Jesús. (En este mismo contexto se enmarcaría el episodio de la mujer adúltera de Juan 8). Esta ruptura culmina en la asombrosa invectiva de Jesús, (Mt. 23) la condena más dura y "despiadada", tanto que nos cuesta imaginarla en labios de Jesús.
Por otro lado dota una perspectiva para la Iglesia en el mundo que es necesario cumplir hoy, con convicción de que es, aún a riesgo de ser considerados subversivos, voluntad divina la confrontación con los poderes corrompidos.
La mención que Jesús hace de Juan el bautista como ejemplo de profetismo también aporta un sentido a la Iglesia al decir que para cumplir esta misión con autoridad es necesaria una conducta previa que garantice la autenticidad de la acción, tal como ocurrió con Juan el bautista (Porque vino Juan a vosotros enseñándoles el camino de la justicia, y no le creyeron), y es en esto que quiero reflexionar, acerca de la necesidad que tiene la religión de constituirse en referente de justicia restaurativa no por su discurso sino por sus prácticas.
Visto así, la religión institucionalizada llamada a proclamar que la paz es  alcanzable en el mundo sólo con la práctica de una verdadera fraternidad universal, debe vivir al interior de sí misma el profetismo que erradica toda hipocresía y corrupción. Para esto contamos con todos aquellos profetas ancestrales que los libros sagrados actualizan hoy, que bueno sería su re-lectura dentro de la instituciones religiosas con ánimo de servir a Dios.
En el caso de los cristianos tenemos en Jesús el paradigma para reformular la Iglesia como autoridad profética para el ahora del mundo tan necesitado de una voz creíble, ¡escuchémoslo!, ¡imitémoslo!. En este sentido debemos abrir nuestras cabezas, como Nicodemo, para poder escuchar la contracultura del Reino y animarnos a vivir en ella como signo profético al mundo que “Otro tal es posible”.
El diálogo ecuménico e interreligioso transformador y productivo, en materia de justicia, según el Cielo, es un desafío insoslayable que debemos afrontar de manera urgente, si es que la religión quiere pararse en nombre de Dios y marcar conciencia mundial de pecado y conversión como pasos a la verdadera paz.
Este es en definitiva el propósito del profetismo para “adentro” y “afuera”, que todos los poderes (políticos, económicos, religiosos, culturales) entiendan que una sociedad de clases y con ello la valoración distintivas de personas, por cualquier razón, es esencialmente corrupta del plan creacional al hacer que unas personas “valgan” más que otras.
En definitiva  como dice el Evangelio, Dios interviene en la historia para restaurar lo que se ha corrompido y traerlo de nuevo para sí purificado, abramos el corazón y democraticemos la religión, la política, la cultura y la
economía. Esto es hacer la voluntad del Padre. 

3-Oración ecuménica.
- Por la Iglesia, para que sea maestra de actitudes abiertas y comprensivas y se comprometa seriamente por hacer un mundo mejor. Oremos.
- Por todos los gobernantes, para que busquen decidida y solidariamente el respeto de los derechos humanos y favorezcan la solidaridad entre los pueblos. Oremos.
- Por todos los pueblos del mundo, para que encuentren el camino del entendimiento desde la justicia social y la solidaridad fraterna. Oremos.
- Por los pobres, los oprimidos y los marginados, para que nuestra solidaridad con sus problemas les haga recuperar la esperanza. Oremos.
- Por nuestros familiares, amigos y bienhechores, por las personas a las que queremos y las que nos quieren, por cuantos se han encomendado a nuestras oraciones. Oremos.
- Por nuestra comunidad, para que sea consecuente con el “sí” que hemos dado a Jesús y su Evangelio, y no se quede sólo en buenas palabras. Oremos.
Oh Dios que en todas las grandes religiones nos muestras la necesidad de coherencia entre la palabra y la acción; danos el coraje necesario para que purifiquemos nuestro corazón y fortalezcamos nuestra voluntad, de manera que entre uno y otra haya en nuestras vidas una total afinidad, tal como nosotros lo experimentamos en Jesús, nuestro hermano mayor, que vive y ama contigo por los siglos. Amén.

Mateo 20, 1-16 (17/09/11)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
- «El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña.
Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: "Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido."
Ellos fueron.
Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo.
Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo:
"¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?"
Le respondieron: "Nadie nos ha contratado."
Él les dijo: "Vayan también vosotros a mi viña."
Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz:
"Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros."
Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno.
Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo:
"Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno."
Él replicó a uno de ellos:
"Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?"
Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos.»

Reflexión pastoral
La justicia restaurativa del Reino de los cielos es otra vez tema de Mateo en este texto, y por lo tanto nuestra tarea reflexiva le da a este asunto la pre-eminencia que sugiere el evangelista.
Como el domingo pasado con el “perdonar 70 veces 7”, hoy el Evangelio propone una contracultura muy difícil de digerir y practicar en un medio donde la generosidad, gratuidad e igualdad son anti-valores del sistema de libre mercado que nos domina.
Por esto para quienes creemos en el Evangelio como desafío de prácticas para realizar otro mundo posible, encontrarnos en un medio tan difícil es un bajón, porque nos parece inalcanzable la verdadera paz que tan ansiosamen-te deseamos todos aquellos que seguimos a Jesús histórico.
Aún así, me parece que el tiempo de profunda crisis que vive el omnipotente sistema capitalista con sus valores incuestionables, de exigir competir descarnadamente por un plato de comida, un puesto de trabajo, por la salud o por cualquier necesidad básica a satisfacer, como si esto fuese completamente natural, amerita no perder la esperanza, porque aunque sea por descarte, un nuevo tiempo con otro sistema más humano se está haciendo, cada vez más, la imperiosa alternativa de sostenibilidad del planeta, y por supuesto de los humanos en él. Es así entonces que lejos de bajonearnos, nos alegramos por poder compartir este Evangelio con quienes buscamos salida (no escape), o bien una nueva cultura para este mundo verdaderamente “en llamas” (en esto coincido con Leonardo Boff), que sí o sí debe decidirse por honrar la vida y los DDHH, dejando atrás toda legalidad injusta basada en el afán de lucro, y generadora de extrema violencia.
Pensar otro mundo desde el Evangelio parece a muchos creyentes una excentricidad, porque han sido concientizados en que la iglesia está para otras cosas, y con esto también tenemos que luchar, en el caso del cristianis-mo, aquellas comunidades que pensamos que la misión de la iglesia es inte-gral en tanto que anunciar el Reino de Dios y su justicia aquí y ahora, es aportar la mirada socio-política de un modelo en el que la justicia es una herramienta de restauración de un clima social ameno, solidario, igualitario y familiar, donde es absolutamente natural que los que hoy son marginados y condenados a la miseria más cruel, dejan de serlo no por imperio de la ley, sino por una sociedad compasiva que sorprende por su generosa gratuidad cuando así se hace necesario para contribuir a la paz.
Desde este lugar interpretamos en nuestra comunidad el evangelio de hoy, al que proponemos como abierta crítica a todo sistema que concibe a la “ley de la selva” como normal, y el “2+2=4” como inapelable y aplicable sin culpas a las relaciones humanas; pero que también es propositivo al animar la utopía de aquello que los pueblos originarios llamaban y llaman Sumak Kausay (Bien Vivir), o el pueblo hebreo Tierra prometida, o Jesús Reinado de Dios, que son conceptos que sintetizan la espiritualidad humana conciente y trascendente, para hacer de la vida en común una experiencia propia de criaturas co-creadoras con el sello y la imagen de Dios.
Sí, animar la utopía de “Otro mundo posible” fue, es y será la gran pasión de Jesús de Nazareth de la que sus seguidores nos debiéramos hacer cargo, como la iglesia primitiva ayer, hoy, confiando plenamente en su presencia mística acompañando cada uno de nuestros actos que afirmen y anuncien la proximidad del tiempo nuevo que significará la conversión humana, que desde una justicia punitiva descarnada, ahora va hacia la justicia restaurativa que rescata como valor sagrado la igualdad en la diversidad entre los seres humanos, que nunca más para poder comer, tener trabajo, acceder a la salud o satisfacer cualquier necesidad real, tengamos que esgrimir algún título que nos otorgue dignidad, como si ser humanos no fuese suficiente para ello.
Ojalá que al terminar de leer el Evangelio de hoy y al decir del mismo “es Palabra de Dios” nos estremezcamos como nunca antes al pensar en  tantos y tantas que siguen esperando  otra justicia. Que como Iglesia de Jesús en el mundo, definitivamente hagamos la opción contracultural imprescindible, primer paso en la realización del Reino entre nosotros.     

3-Oración ecuménica.
-  Por la Iglesia, para que trabaje siempre con toda su ilusión, con alegría y con todas sus fuerzas en la viña del Señor. Roguemos al Señor.
- Por los que nos proclamamos cristianos, para que tengamos presente que lo que nos debe caracterizar es el llegar a superar incluso la justicia, con el amor. Roguemos...
- Por todas las personas, para que el amor abra los corazones de los que viven ciegos por el egoísmo. Roguemos…
- Por los que sufren a causa de la constante violación de los derechos humanos, para que sean respetados, recuperen su dignidad y sus vidas se vean llenas de justicia y de amor. Roguemos…
- Por todos nosotros, para que manifestemos el misterio del amor de Dios en nuestro amor al prójimo. Roguemos...
Dios, Padre nuestro, Madre nuestra, que has puesto la plenitud de la Ley en el Amor a Ti y al prójimo; concédenos conocer, amar y cumplir tu voluntad para que tu Reino esté cada día más presente y palpable en medio de nuestro mundo. Por Jesucristo.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Mateo 18,21-35 (11/09/11)

En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús: "Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces lo tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?" Jesús le contesta: "No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo." El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo: "Págame lo que me debes." El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré." Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: "¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?" Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano.

Reflexión pastoral
Cada vez que Mateo inserta a Pedro en el diálogo con Jesús es poner en diálogo al Maestro con la iglesia (Pedro es figura de ella) en formación y a la que quiere explicarle de donde vienen las características que  la constituyen en avanzada del Reino de Dios, y también del sistema de justicia propio de este. Este texto se suma a los de anteriores domingos, todos los cuales, a partir del diálogo Jesús-Pedro, van dando los fundamentos jesuánicos para las reglas a implementar que  lleven a la Iglesia ser una comunidad alternativa a lo conocido, y que despierte la conciencia que Otro mundo es posible.
Una comunidad como la eclesial, basada en los dichos de Jesús según Mateo en este texto y los paralelos sinópticos, es una cultura que no agenda la penitencia como método justicia, sino que busca incesantemente (“setenta veces siete”) la restauración de la armonía con la lógica divina, presentada en este texto en forma de parábola en la que un súbdito (sociedad) es perdonado por el rey (Dios) sin pagar la deuda(“un siervo del Rey que debía…”). Hasta aquí la parábola hace un planteo exagerado para mostrar a un Dios que da infinitas oportunidades a sus criaturas y que espera de ellas un comportamiento similar pero no estas criaturas organizadas en sociedad casi perversamente, se constituye ahora en una persona jurídica “legalmente” punitiva (“agarrándolo lo estrangulaba”) de alguien de su
propia condición.
Este texto, afín con el de Juan en el relato en que Jesús salva a la mujer adúltera del apedreamiento, es tan gráfico en su radicalidad perdonadora, que difícilmente pueda ser comprendido por una sociedad que naturaliza las penas contra los delincuentes sin tener en cuenta otra lógica.
Aún diciéndonos hoy cristianos nos cuesta horrores pensar una sociedad  sin
cárceles y miles de métodos de castigo, ya que entendemos estos andamia-jes como naturales, correctivos y más, como autorizados por Dios.
La verdad es que para aceptar la racionalidad del Reino de Dios se necesita de una fe que  pueda “decir al monte: ¡échate al mar!” con la convicción propia de aquél que lo propuso, Jesús de Nazareth, esto es ser cristiano.
Jesús espera de su comunidad, al servicio del Otro mundo posible, que por lo menos ponga en discusión la legalidad actual, confrontándola con la propuesta del Reino de Dios y su justicia y que se haga con convicción, pero no, ya que hoy en el mundo millones de personas son condenadas a la muerte por una sociedad tan perversa como el súbdito de la historia mateana, sin que se nos “mueva un pelo”, institucionalmente hablando, por preguntarnos si la cosa debe ser así.
La cultura occidental globalizada que construye más cárceles que viviendas debe saber que su perversidad es el más férreo obstáculo a la ansiada paz y que sin conversión la utopía de un mundo distinto es una quimera.
Ojalá surja de entre nosotros una comunidad de fe que como Jesús, sea ca-paz de replantearse el Evangelio como práctica de convivencia ecuménica  ayudando en el diseño de la humanidad como familia mundial, basada en la conciencia de que Dios nos ha perdonado para que también entre nosotros nos perdonemos para la paz.
  
3-Oración ecuménica.
-  Por la Iglesia, para que sea signo permanente de reconciliación en el mundo y lo haga evidente empezando por ella misma. Oremos.
- Por los gobiernos de los pueblos, para que promuevan un orden social justo y respeten el derecho a la vida y a la libertad de todos los ciudadanos. Oremos.
- Por las diferentes legislaciones del mundo, para que en todas ellas se elimine la pena de muerte, se aplique una justicia igual para todos y se favorezca el perdón y la reinserción social. Oremos.
- Por todas las personas, para que colaboremos en crear un mundo mejor en el que seamos capaces de entendernos desde la igualdad y la justicia. Oremos.
- Por todos los que han sido ofendidos de cualquier manera, para que sepan perdonar y olvidar, y así fomentar un mundo en concordia, paz y justicia. Oremos.
- Por todos nosotros, para que vivamos en actitud permanente de perdón y la ejerzamos con generosidad. Oremos…
Dios, Padre nuestro, Madre nuestra: haz que descubramos la importancia que tiene para nuestras vidas el sabernos y sentirnos perdonados y perdonadas por Ti, de manera que también perdonemos de corazón a quienes que nos han ofendido. Por Jesucristo.
Oh Dios, creador del ser humano, fundamento de la Existencia, del Amor y de la Gracia; acrecienta en nosotros y nosotras la conciencia de tener nuestros fundamentos en tu Amor, para que habiendo optado radicalmente por el Bien y por el Amor, vivamos libres de toda culpabilidad malsana. Por Ti, que eres el Amor, la Reconciliación y la Gracia.