lunes, 26 de septiembre de 2011

Mateo 21, 28-32 (25/09/11)

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
- «¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al prime-ro y le dijo: "Hijo, ve hoy a trabajar en la viña." Él le contestó: "No quiero." Pero después recapacitó y fue.
Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: "Voy,Señor." Pero no fue. -¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?-
Contestaron: «El primero. » Jesús les dijo: -«Les aseguro que los publicanos y las prostitutas les llevan la delantera en el camino del reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoles el camino de la justicia, y no le creyeron; en cambio, los publicanos y prosti-tutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, ustedes no recapacita-ron ni le creyeron.»

Reflexión pastoral
Es evidente en este texto la acción profética de Jesús frente al sistema
corrupto (En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo)y dominante de su tiempo. Hemos dicho en otras oportunidades que en el Antigüo Testamento toda acción profética estaba destinada a combatir la corrupción en la que caen los sistemas cuando no responden a una visión restaurativa de la justicia, y ver a Jesús en este rol nos está señalando por un lado que estas polémicas con los tres estamentos más significativos de Israel (los puros, los sagrados, los sabios), marcan la ruptura final, insistiendo en la absoluta superioridad de Jesús. (En este mismo contexto se enmarcaría el episodio de la mujer adúltera de Juan 8). Esta ruptura culmina en la asombrosa invectiva de Jesús, (Mt. 23) la condena más dura y "despiadada", tanto que nos cuesta imaginarla en labios de Jesús.
Por otro lado dota una perspectiva para la Iglesia en el mundo que es necesario cumplir hoy, con convicción de que es, aún a riesgo de ser considerados subversivos, voluntad divina la confrontación con los poderes corrompidos.
La mención que Jesús hace de Juan el bautista como ejemplo de profetismo también aporta un sentido a la Iglesia al decir que para cumplir esta misión con autoridad es necesaria una conducta previa que garantice la autenticidad de la acción, tal como ocurrió con Juan el bautista (Porque vino Juan a vosotros enseñándoles el camino de la justicia, y no le creyeron), y es en esto que quiero reflexionar, acerca de la necesidad que tiene la religión de constituirse en referente de justicia restaurativa no por su discurso sino por sus prácticas.
Visto así, la religión institucionalizada llamada a proclamar que la paz es  alcanzable en el mundo sólo con la práctica de una verdadera fraternidad universal, debe vivir al interior de sí misma el profetismo que erradica toda hipocresía y corrupción. Para esto contamos con todos aquellos profetas ancestrales que los libros sagrados actualizan hoy, que bueno sería su re-lectura dentro de la instituciones religiosas con ánimo de servir a Dios.
En el caso de los cristianos tenemos en Jesús el paradigma para reformular la Iglesia como autoridad profética para el ahora del mundo tan necesitado de una voz creíble, ¡escuchémoslo!, ¡imitémoslo!. En este sentido debemos abrir nuestras cabezas, como Nicodemo, para poder escuchar la contracultura del Reino y animarnos a vivir en ella como signo profético al mundo que “Otro tal es posible”.
El diálogo ecuménico e interreligioso transformador y productivo, en materia de justicia, según el Cielo, es un desafío insoslayable que debemos afrontar de manera urgente, si es que la religión quiere pararse en nombre de Dios y marcar conciencia mundial de pecado y conversión como pasos a la verdadera paz.
Este es en definitiva el propósito del profetismo para “adentro” y “afuera”, que todos los poderes (políticos, económicos, religiosos, culturales) entiendan que una sociedad de clases y con ello la valoración distintivas de personas, por cualquier razón, es esencialmente corrupta del plan creacional al hacer que unas personas “valgan” más que otras.
En definitiva  como dice el Evangelio, Dios interviene en la historia para restaurar lo que se ha corrompido y traerlo de nuevo para sí purificado, abramos el corazón y democraticemos la religión, la política, la cultura y la
economía. Esto es hacer la voluntad del Padre. 

3-Oración ecuménica.
- Por la Iglesia, para que sea maestra de actitudes abiertas y comprensivas y se comprometa seriamente por hacer un mundo mejor. Oremos.
- Por todos los gobernantes, para que busquen decidida y solidariamente el respeto de los derechos humanos y favorezcan la solidaridad entre los pueblos. Oremos.
- Por todos los pueblos del mundo, para que encuentren el camino del entendimiento desde la justicia social y la solidaridad fraterna. Oremos.
- Por los pobres, los oprimidos y los marginados, para que nuestra solidaridad con sus problemas les haga recuperar la esperanza. Oremos.
- Por nuestros familiares, amigos y bienhechores, por las personas a las que queremos y las que nos quieren, por cuantos se han encomendado a nuestras oraciones. Oremos.
- Por nuestra comunidad, para que sea consecuente con el “sí” que hemos dado a Jesús y su Evangelio, y no se quede sólo en buenas palabras. Oremos.
Oh Dios que en todas las grandes religiones nos muestras la necesidad de coherencia entre la palabra y la acción; danos el coraje necesario para que purifiquemos nuestro corazón y fortalezcamos nuestra voluntad, de manera que entre uno y otra haya en nuestras vidas una total afinidad, tal como nosotros lo experimentamos en Jesús, nuestro hermano mayor, que vive y ama contigo por los siglos. Amén.

Mateo 20, 1-16 (17/09/11)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
- «El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña.
Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: "Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido."
Ellos fueron.
Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo.
Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo:
"¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?"
Le respondieron: "Nadie nos ha contratado."
Él les dijo: "Vayan también vosotros a mi viña."
Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz:
"Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros."
Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno.
Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo:
"Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno."
Él replicó a uno de ellos:
"Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?"
Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos.»

Reflexión pastoral
La justicia restaurativa del Reino de los cielos es otra vez tema de Mateo en este texto, y por lo tanto nuestra tarea reflexiva le da a este asunto la pre-eminencia que sugiere el evangelista.
Como el domingo pasado con el “perdonar 70 veces 7”, hoy el Evangelio propone una contracultura muy difícil de digerir y practicar en un medio donde la generosidad, gratuidad e igualdad son anti-valores del sistema de libre mercado que nos domina.
Por esto para quienes creemos en el Evangelio como desafío de prácticas para realizar otro mundo posible, encontrarnos en un medio tan difícil es un bajón, porque nos parece inalcanzable la verdadera paz que tan ansiosamen-te deseamos todos aquellos que seguimos a Jesús histórico.
Aún así, me parece que el tiempo de profunda crisis que vive el omnipotente sistema capitalista con sus valores incuestionables, de exigir competir descarnadamente por un plato de comida, un puesto de trabajo, por la salud o por cualquier necesidad básica a satisfacer, como si esto fuese completamente natural, amerita no perder la esperanza, porque aunque sea por descarte, un nuevo tiempo con otro sistema más humano se está haciendo, cada vez más, la imperiosa alternativa de sostenibilidad del planeta, y por supuesto de los humanos en él. Es así entonces que lejos de bajonearnos, nos alegramos por poder compartir este Evangelio con quienes buscamos salida (no escape), o bien una nueva cultura para este mundo verdaderamente “en llamas” (en esto coincido con Leonardo Boff), que sí o sí debe decidirse por honrar la vida y los DDHH, dejando atrás toda legalidad injusta basada en el afán de lucro, y generadora de extrema violencia.
Pensar otro mundo desde el Evangelio parece a muchos creyentes una excentricidad, porque han sido concientizados en que la iglesia está para otras cosas, y con esto también tenemos que luchar, en el caso del cristianis-mo, aquellas comunidades que pensamos que la misión de la iglesia es inte-gral en tanto que anunciar el Reino de Dios y su justicia aquí y ahora, es aportar la mirada socio-política de un modelo en el que la justicia es una herramienta de restauración de un clima social ameno, solidario, igualitario y familiar, donde es absolutamente natural que los que hoy son marginados y condenados a la miseria más cruel, dejan de serlo no por imperio de la ley, sino por una sociedad compasiva que sorprende por su generosa gratuidad cuando así se hace necesario para contribuir a la paz.
Desde este lugar interpretamos en nuestra comunidad el evangelio de hoy, al que proponemos como abierta crítica a todo sistema que concibe a la “ley de la selva” como normal, y el “2+2=4” como inapelable y aplicable sin culpas a las relaciones humanas; pero que también es propositivo al animar la utopía de aquello que los pueblos originarios llamaban y llaman Sumak Kausay (Bien Vivir), o el pueblo hebreo Tierra prometida, o Jesús Reinado de Dios, que son conceptos que sintetizan la espiritualidad humana conciente y trascendente, para hacer de la vida en común una experiencia propia de criaturas co-creadoras con el sello y la imagen de Dios.
Sí, animar la utopía de “Otro mundo posible” fue, es y será la gran pasión de Jesús de Nazareth de la que sus seguidores nos debiéramos hacer cargo, como la iglesia primitiva ayer, hoy, confiando plenamente en su presencia mística acompañando cada uno de nuestros actos que afirmen y anuncien la proximidad del tiempo nuevo que significará la conversión humana, que desde una justicia punitiva descarnada, ahora va hacia la justicia restaurativa que rescata como valor sagrado la igualdad en la diversidad entre los seres humanos, que nunca más para poder comer, tener trabajo, acceder a la salud o satisfacer cualquier necesidad real, tengamos que esgrimir algún título que nos otorgue dignidad, como si ser humanos no fuese suficiente para ello.
Ojalá que al terminar de leer el Evangelio de hoy y al decir del mismo “es Palabra de Dios” nos estremezcamos como nunca antes al pensar en  tantos y tantas que siguen esperando  otra justicia. Que como Iglesia de Jesús en el mundo, definitivamente hagamos la opción contracultural imprescindible, primer paso en la realización del Reino entre nosotros.     

3-Oración ecuménica.
-  Por la Iglesia, para que trabaje siempre con toda su ilusión, con alegría y con todas sus fuerzas en la viña del Señor. Roguemos al Señor.
- Por los que nos proclamamos cristianos, para que tengamos presente que lo que nos debe caracterizar es el llegar a superar incluso la justicia, con el amor. Roguemos...
- Por todas las personas, para que el amor abra los corazones de los que viven ciegos por el egoísmo. Roguemos…
- Por los que sufren a causa de la constante violación de los derechos humanos, para que sean respetados, recuperen su dignidad y sus vidas se vean llenas de justicia y de amor. Roguemos…
- Por todos nosotros, para que manifestemos el misterio del amor de Dios en nuestro amor al prójimo. Roguemos...
Dios, Padre nuestro, Madre nuestra, que has puesto la plenitud de la Ley en el Amor a Ti y al prójimo; concédenos conocer, amar y cumplir tu voluntad para que tu Reino esté cada día más presente y palpable en medio de nuestro mundo. Por Jesucristo.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Mateo 18,21-35 (11/09/11)

En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús: "Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces lo tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?" Jesús le contesta: "No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo." El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo: "Págame lo que me debes." El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré." Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: "¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?" Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano.

Reflexión pastoral
Cada vez que Mateo inserta a Pedro en el diálogo con Jesús es poner en diálogo al Maestro con la iglesia (Pedro es figura de ella) en formación y a la que quiere explicarle de donde vienen las características que  la constituyen en avanzada del Reino de Dios, y también del sistema de justicia propio de este. Este texto se suma a los de anteriores domingos, todos los cuales, a partir del diálogo Jesús-Pedro, van dando los fundamentos jesuánicos para las reglas a implementar que  lleven a la Iglesia ser una comunidad alternativa a lo conocido, y que despierte la conciencia que Otro mundo es posible.
Una comunidad como la eclesial, basada en los dichos de Jesús según Mateo en este texto y los paralelos sinópticos, es una cultura que no agenda la penitencia como método justicia, sino que busca incesantemente (“setenta veces siete”) la restauración de la armonía con la lógica divina, presentada en este texto en forma de parábola en la que un súbdito (sociedad) es perdonado por el rey (Dios) sin pagar la deuda(“un siervo del Rey que debía…”). Hasta aquí la parábola hace un planteo exagerado para mostrar a un Dios que da infinitas oportunidades a sus criaturas y que espera de ellas un comportamiento similar pero no estas criaturas organizadas en sociedad casi perversamente, se constituye ahora en una persona jurídica “legalmente” punitiva (“agarrándolo lo estrangulaba”) de alguien de su
propia condición.
Este texto, afín con el de Juan en el relato en que Jesús salva a la mujer adúltera del apedreamiento, es tan gráfico en su radicalidad perdonadora, que difícilmente pueda ser comprendido por una sociedad que naturaliza las penas contra los delincuentes sin tener en cuenta otra lógica.
Aún diciéndonos hoy cristianos nos cuesta horrores pensar una sociedad  sin
cárceles y miles de métodos de castigo, ya que entendemos estos andamia-jes como naturales, correctivos y más, como autorizados por Dios.
La verdad es que para aceptar la racionalidad del Reino de Dios se necesita de una fe que  pueda “decir al monte: ¡échate al mar!” con la convicción propia de aquél que lo propuso, Jesús de Nazareth, esto es ser cristiano.
Jesús espera de su comunidad, al servicio del Otro mundo posible, que por lo menos ponga en discusión la legalidad actual, confrontándola con la propuesta del Reino de Dios y su justicia y que se haga con convicción, pero no, ya que hoy en el mundo millones de personas son condenadas a la muerte por una sociedad tan perversa como el súbdito de la historia mateana, sin que se nos “mueva un pelo”, institucionalmente hablando, por preguntarnos si la cosa debe ser así.
La cultura occidental globalizada que construye más cárceles que viviendas debe saber que su perversidad es el más férreo obstáculo a la ansiada paz y que sin conversión la utopía de un mundo distinto es una quimera.
Ojalá surja de entre nosotros una comunidad de fe que como Jesús, sea ca-paz de replantearse el Evangelio como práctica de convivencia ecuménica  ayudando en el diseño de la humanidad como familia mundial, basada en la conciencia de que Dios nos ha perdonado para que también entre nosotros nos perdonemos para la paz.
  
3-Oración ecuménica.
-  Por la Iglesia, para que sea signo permanente de reconciliación en el mundo y lo haga evidente empezando por ella misma. Oremos.
- Por los gobiernos de los pueblos, para que promuevan un orden social justo y respeten el derecho a la vida y a la libertad de todos los ciudadanos. Oremos.
- Por las diferentes legislaciones del mundo, para que en todas ellas se elimine la pena de muerte, se aplique una justicia igual para todos y se favorezca el perdón y la reinserción social. Oremos.
- Por todas las personas, para que colaboremos en crear un mundo mejor en el que seamos capaces de entendernos desde la igualdad y la justicia. Oremos.
- Por todos los que han sido ofendidos de cualquier manera, para que sepan perdonar y olvidar, y así fomentar un mundo en concordia, paz y justicia. Oremos.
- Por todos nosotros, para que vivamos en actitud permanente de perdón y la ejerzamos con generosidad. Oremos…
Dios, Padre nuestro, Madre nuestra: haz que descubramos la importancia que tiene para nuestras vidas el sabernos y sentirnos perdonados y perdonadas por Ti, de manera que también perdonemos de corazón a quienes que nos han ofendido. Por Jesucristo.
Oh Dios, creador del ser humano, fundamento de la Existencia, del Amor y de la Gracia; acrecienta en nosotros y nosotras la conciencia de tener nuestros fundamentos en tu Amor, para que habiendo optado radicalmente por el Bien y por el Amor, vivamos libres de toda culpabilidad malsana. Por Ti, que eres el Amor, la Reconciliación y la Gracia.

Mateo 18, 15-20 (04/09/11)

Junto con esta reflexión tambien envío invitación a la JORNADA INTERRELIGIOSA DE ORACIÓN POR LA PAZ a llevarse a cabo el 7 del corriente a las 20:30 en la sinagoga de la calle España y E. Blanco.
Manolo

Mateo 18, 15-20
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
- «Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has, salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un publicano.
Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo.
Os aseguro, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. »

Reflexión pastoral
Que la comunidad de Mateo está sentando las bases para una convivencia sana, como signo de la presencia mística del Resucitado en las relaciones interpersonales de los bautizados, lo confirma este pasaje leído hoy.
Como todas las cosas que trata el evangelio mateano, las relaciones interpersonales en la nueva comunidad de fe, es anclada en los dichos de Jesús, y que a partir de su resurrección son considerados Palabra de Dios y por lo tanto punto final para una práctica del Reino.
Queda claro en este texto la gran importancia que tiene mantener el testimonio de ser una comunidad de iguales, que se precia  como alternativa válida de hombres y mujeres en busca de sentido más allá de si mismos, formando parte saludable de un todo saludable. En esta dirección se dan una serie de normas para la preservación de la salud comunitaria que las podemos distinguir como: 1-Búsqueda sin cansancio del ideal comunitario acatando lo acordado democráticamente. La frase “hacelo  vos y si no podés, háganlo algunos y si estos tampoco lo logran, háganlo todos, pero háganlo” tiene la fuerza de manifestar que no se debe permitir el avance de una situación de impunidad por el peligro que encierra para la subsistencia misma de la comunidad. Veamos como practicó la comunidad primitiva jerosolimitana esta instrucción jesuánica, según el libro de los Hechos de los apóstoles: “Otro hombre llamado Ananías, de acuerdo con su esposa Safira, vendió también una propiedad, Referencias versículo 22 pero se guardó una parte del dinero, siempre de acuerdo con su esposa; la otra parte la llevó y la entregó a los apóstoles.
Referencias versículo 33 Pedro le dijo: «Ananías, ¿por qué has dejado que Satanás se apoderara de tu corazón? Te has guardado una parte del dinero; ¿por qué intentas engañar al Espíritu Santo? 4 Podías guardar tu propiedad y, si la vendías, podías también quedarte con todo. ¿Por qué has hecho eso? No has mentido a los hombres, sino a Dios.»
5 Al oír Ananías estas palabras, se desplomó y murió. Un gran temor se apoderó de cuantos lo oyeron. 6 Se levantaron los jóvenes, envolvieron su cuerpo y lo llevaron a enterrar.
7 Unas tres horas más tarde llegó la esposa de Ananías, que no sabía nada de lo ocurrido. 8 Pedro le preguntó: «¿Es cierto que vendieron el campo en tal precio?» Ella respondió: «Sí, ése fue el precio.» 9 Y Pedro le replicó: «¿Se pusieron, entonces, de acuerdo para desafiar al Espíritu del Señor? Ya están a la puerta los que acaban de enterrar a tu marido y te van a llevar también a ti.»
10 Y al instante Safira se desplomó a sus pies y murió. Cuando entraron los jóvenes la hallaron muerta y la llevaron a enterrar junto a su marido. Referencias versículo 1111 A consecuencia de esto un gran temor se apoderó de toda la Iglesia y de todos cuantos oyeron hablar del hecho.”
Si bien la Iglesia no es el Reino de Dios, sí lo tiene que anunciar, y este anuncio es respetado y querido por quienes buscan alternativas, sólo cuando se práctican al interior de la comunidad los valores que se atestigüan válidos para una convivencia global igualitaria, democrática, y en paz, en definitiva saludable. Lamentablemente como iglesia-avanzada del Reino y sociedad mundial estamos lejos de este ideal, con sus secuelas de guerras interminables que debería hacernos pensar en  caminar otro camino. El texto que estamos considerando nos propone la “justicia restaurativa de la democracia” como resolución para los conflictos comunitarios, veamos otra práctica eclesial primitiva en esta dirección: “Por aquellos días, como el número de los discípulos iba en aumento, hubo quejas de los llamados helenistas contra los llamados hebreos, porque según ellos sus viudas eran tratadas con negligencia en el servicio diario. 

2 Los Doce reunieron la asamblea de los discípulos y les dijeron: «No es correcto que nosotros descuidemos la Palabra de Dios por hacernos cargo de este servicio.
Referencias versículo 33 Por lo tanto, hermanos, elijan entre ustedes a siete hombres de buena fama, llenos del Espíritu y de sabiduría; les confiaremos esta tarea
Referencias versículo 44 mientras que nosotros nos dedicaremos de lleno a la oración y al ministerio de la Palabra.»
5 Toda la asamblea estuvo de acuerdo y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y Espíritu Santo, a Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Pármenas y Nicolás, que era un prosélito de Antioquía.
Referencias versículo 66 Los presentaron a los apóstoles, quienes se pusieron en oración y les impusieron las manos.
Referencias versículo 77 La Palabra de Dios se difundía; el número de los discípulos en Jerusalén aumentaba considerablemente, e incluso un buen grupo de sacerdotes había aceptado la fe”.
La frase “lo que aten o desaten en la tierra, será atado o desatado en el cielo” metáfora semejante a “vox populi, vox dei”, que aparece por segunda vez en Mateo, viene a poner a la “justicia restaurativa de la democracia” como práctica fundamental de todo colectivo humano que espere vivir la paz aquí y ahora. No me van a decir que el Evangelio de hoy no es pertinente como un fenomenal aporte a la demanda de millones en el mundo que reclaman “Democracia real, ¡Ya!”.

3-Oración ecuménica.
-  Por la Iglesia, para que sea una comunidad que trabaja esforzadamente por la reconciliación entre personas y sociedades, desde la justicia, la igualdad y la fraternidad. Roguemos al Señor.
- Por la comunidad mundial de naciones, para que favorezca la concordia entre los pueblos. Roguemos…
- Por la familia humana, para que encuentre el camino de la paz, sin militarismos, terrorismos, fundamentalismos ni violencias de ningún tipo. Roguemos…
- Por las familias, para que faciliten el entendimiento entre padres e hijos y favorezcan la armonía entre sus miembros. Roguemos.
- Por todas las personas, para que no veamos el perdonar y ser perdonados como signo de debilidad sino como forma de crecer en unas relaciones más humanas y profundas. Roguemos.
- Por todos nosotros, para que no seamos remisos a la hora de practicar la acogida y el perdón unos con otros. Roguemos…
- Para que perdonemos y sepamos aprovechar todas las mediaciones por las que Dios nos da su perdón. Roguemos…
Oh Dios que por Jesús nos has dicho: “todo lo que aten en la tierra, el Cielo lo tendrá por atado”; haz que tu Iglesia sienta sobre sí la responsabilidad de ser generosa como Tú, y de no imponer a tus hijos, nuestros hermanos y hermanas, “más cargas que las necesarias”, haciéndoles experimentar que “donde está tu Espíritu está la libertad”. Por Jesucristo nuestro Señor.
Oh Dios, insondable Misterio último, a quien osamos imaginar como Padre y Madre de todo lo existente, como Fuerza suprema de la Vida, que suscita el caos y promueve la convergencia de todo hacia nuevas formas de Ser y de Vida. Danos imitar tu magnanimidad y tu tolerancia, que todo lo hace concurrir finalmente al Bien. Danos espíritu de comprensión y libertad, para que sepamos siempre perdonar y rescatar para el bien a todos nuestros hermanos. Nosotros te lo pedimos por Jesús, tu hijo, nuestro hermano.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Mateo 16, 21-27 (27/08/11)

En aquel tiempo, empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resuci-tar al tercer día.
Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: - «¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte.»
Jesús se volvió y dijo a Pedro: - «Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar; tú piensas como los hombres, no como Dios.»
Entonces dijo Jesús a sus discípulos:
- «El que quiera venirse conmigo, que se niegue a si mismo, que cargue con su cruz y me siga.
Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará.
¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, sí arruina su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla?
Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta.»

Reflexión pastoral
La vida de Jesús era para las comunidades cristianas sirio-palestinenses primitivas el paradigma militante al cual recurrir para la animación de los bautizados que se su-maban a las acciones del movimiento  jesuánico, tendientes a confrontar con el poder religioso-político del templo. No debemos olvidar el celo de las comunidades por mantener la identidad que los caracterizaba en la sociedad, como un movimiento emancipatorio de las estructuras del templo de Jerusalem, que se habían pervertido de su sentido original ancestral. Esta necesidad por mantener la identidad hacía que las reglas eclesiales establecidas, las cuales debían respetar todos los bautizados de manera radical, tuviesen origen en el creador del movimento, Jesús de Nazareth, quién Resucitado, se había constituído de Hijo del Hombre en el Hijo de Dios, por lo tanto en autoridad  indiscutida más allá de cualquier humano, razón por la cual sus palabras, signos y señales, registrados en el Evangelio, pasaron a ser considerados Revelación de Dios encarnada.
Esta jerarquía, desarrollada en la introducción juanina al cuarto Evangelio (“En el principio era el Verbo y el Verbo era con Dios y el Verbo era Dios”), nos llega hasta hoy y hace a los dichos y signos jesuánicos, veredicto en la vida eclesial. Con esta responsabilidad hoy, toda pastoral tiene el desafío, como los apóstoles en las comunidades primitivas, de insistir en mantener los rasgos fundamentales de la Iglesia, sólo a partir de los dichos de Jesús marcados en los evangelios, como estrategia de visibilizar en el mundo contemporáneo que el proyecto de Jesús sigue siendo el eje central del mensaje y la acción eclesial.
En este sentido la lectura del Evangelio hoy, una vez más, es un llamado (- «El que quiera venirse conmigo”) a la Iglesia a constituirse en agente de construcción de una revolución pacífica que lleve a la práctica la verdadera justicia, según el proyecto de Jesús, y no que sea un tropiezo para esta. La imagen de Pedro, como figura de la Iglesia, descripta por Mateo es sumamente clara, como este discípulo, no por maldad, pasa de ser elogiado a defenestrado por el Maestro en un mismo momento.
Es evidente que en el vocabulario de Jesús no hay forma de llevar adelante la revolución del Reino de Dios y su justicia sin confrontación con los poderes opresores de ayer (“empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén”) y por esta confrontación, padecimientos (“y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas”), y estos estados el espera se los incorpore como elemento de juicio de la acción eclesial. ¿La acción profética de la Iglesia actual en el mundo genera reacción en los totalitarismos de cualquier signo?, si es sí, vamos bien, si es no somos un problema para la revolución pacífica del Reino.
Para Jesús el no querer la confrontación con los poderes injustos es una tentación que hay que rechazar (“apártate de mi Satanás”) en el fuero íntimo (“ que se niegue a si mismo”), por muy piadoso que suene al oído (“«¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte.»)
Este mensaje del Evangelio viene en un tiempo en que la OTAN hace gala de la más patética hipocresía de “defender los DDHH” en nombre de la “comunidad internacional”. En un tiempo en que la crisis financiera internacional ha chupado liquidez de los trabajadores para salvar el sistema corrupto y mafioso de las hipotecas “basura”, dejando a muchísimos sin empleo y  medios de subsistencia. En un tiempo en que, en el cuerno del Africa, se muere gente, sin más, de hambre a la vez que más cereales se destinan a la producción de bio-combustibles para el voraz “primer mundo”
¿No nos parece necesario “subir a Jerusalem” en nombre de la justicia restaurativa del Reino de Dios y confrontar con los opresores?, pues escuchemos a Jesús: “- «El que quiera venirse conmigo, que se niegue a si mismo, que cargue con su cruz y me siga.
Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará.
¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, sí arruina su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla?
Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta.»

3-Oración ecuménica.
- Para que guíe a la Iglesia en su misión de anunciar la Buena Noticia a todos los pueblos. Oremos.
- Para que sostenga a las comunidades y a las personas perseguidas por su defensa de los derechos de los pobres y los excluidos. Oremos.
- Para que dé ilusión a los abatidos, esperanza a los que han experimentado el fracaso y ánimo a los defraudados de la vida. Oremos.
- Para que los gobernantes busquen el bien de los pueblos, la justicia y la paz universales por encima de sus intereses parti-distas. Oremos.
- Para que nuestra esperanza en la resurrección sea siempre más fuerte que nuestro miedo a la muerte. Oremos.
- Para que tengamos siempre presente que sólo «gana la vida» quien «la gasta» en el servicio al prójimo. Oremos.
- Para que las religiones del mundo reflexionen sobre el significado de la existencia de las demás religiones, y todas se preparen a un acercamiento y mutua colaboración para construir y salvaguardar la paz del mundo. Oremos
Oh Dios, Amor eterno, que has engendrado a todos los seres y los envuelves en tu ternura materna. Acrecienta en nosotros una actitud de confianza radical en la bondad de la Vida y de la Existencia, para que seamos también creadores de Vida por Amor. Que vives y reinas, y amas y llamas al Amor, por los siglos de los siglos.
Dios, Padre nuestro, llena nuestros corazones de amor a tu voluntad y de una confianza plena en Ti, para que así seamos valientes testigos de la Buena Noticia del Reino en el mundo, como discípulos de tu Hijo no sólo de palabra sino con las obras. Por Jesucristo

lunes, 22 de agosto de 2011

Mateo 16, 13-20 (20/08/11)

Hola a todos, la Oración ecuménica es producida por los Servicios Koinonía y es una aspiración que todos los comprometidos con el Reino de Dios la hagamos.
Manolo

Mateo 16, 13-20
En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos:- «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?»
Ellos contestaron:- «Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.»
Él les preguntó:- «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro tomó la palabra y dijo: - «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.» Jesús le respondió: -«¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo.
Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará.
Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.»
Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías..

Reflexión pastoral
Este incidente de Jesús en Cesarea de Filipos tiene como característica que de las cuatro versiones canónicas de la vida y obra del galileo, sólo Mateo lo relata. Por lo tanto decimos que tal texto recogido de las palabras pronunciadas por Jesús es una mirada, desde una comunidad, y en un momento particular de esta, tomadas como base de su constitución como Iglesia pos-pascual. (sin la presencia física de Señor)
Por los años en que se escribe este documento, que luego es llamado Evangelio de Mateo, las comunidades de fe en Jesús que se expanden por obra de los evangelistas, van encontrando su sentido en los dichos del ahora Resucitado, pero no todas ellas dan igual importancia a las sentencias jesuánicas de la misma manera. La verifica-ción de esta afirmación podemos  encontrarla en el evangelio de Juan cuando dice que “si se publicaran todas las palabras y gestos de Jesús no alcanzarían las  biblio-tecas para albergar los libros con estos acontecimientos”.

Así es que la pregunta que se hace quién reflexiona el Evangelio es el ¿porqué tal comunidad da relevancia a ciertas palabras y gestos de Jesús? . Esto de hacer pre-guntas continuamente a los textos bíblicos es una práctica hermenéutica histórico-crítica, o exégesis reflexiva a la que debemos aspirar  como método, si es que al acercarnos al texto bíblico lo que queremos es alcanzar a comprender el porqué y para qué de la Iglesia cristiana como espiritualidad o mística para que el Reino de Dios y su justicia (Otro mundo sea posible) sea realidad en el aquí y el ahora.
La comunidad de Mateo en este texto trasunta su propia búsqueda de identidad, a semejanza del propio Jesús ante los discípulos (“¿Quién dice la gente que soy?), con el fin de constituirse en una comunidad militante muy cercana al carácter profético del Mesías (Cristo en griego), en medio ya no sólo de los judíos sino también en las ciudades de cultura greco-romana (Cesarea de Filipos) dando a entender que en el corazón del Mesías el modelo de justicia restaurativa (de las relaciones con Dios, la igualdad entre los humanos, y respeto por la creación) del Reino de Dios, trasciende lo religioso para ser también una propuesta socio-política revolucionaria del sistema de opresores y oprimidos presente tanto en el imperialismo romano, como en las prácticas del templo jerosolimitano.
Desde aquí nos queda que en este tiempo actual, la Iglesia de base, debemos buscar la identidad profética primitiva como testigos=mártires (griego) de que el Reino de Dios y su justicia es garantía de paz real, para un mundo que ha globalizado la legalidad injusta de la sociedad de clases mediante la fuerza de las armas en guerras que arrasan pueblos enteros.
La figura de las llaves del Reino de ninguna manera indican una clase de autoridad sino de apertura al diálogo de aquello considerado hermético y exclusivo (la religión y sus misterios) para debatir la justicia desde la dignidad de criaturas selladas con la la imagen de Dios (imago Dei), y a partir de Jesús reconciliadas con ese Orígen.
Esta es la antropología que incorpora Jesús en la iglesia militante por los DDHH con sus múltiples gestos reivindicatorios entre los considerados “impuros” o no conside-rados (samaritanos, leprosos, niños, mujeres, extranjeros, discapacitados, etc.) .
La comunidad de Mateo entendió el servicio de la llave como diaconía a un mundo necesitado de Dios padre, misericordia y gracia por los excluidos del sistema, pero también juez implacable del sistema de muerte (“tuve hambre y no me dieron de comer”) por lo que sus prácticas (Hechos de los apóstoles)  fueron totalmente coherentes con el discurso construido a partir de la interpretación del gesto jesuánico en Cesarea de Filipos.       
Para ser Iglesia de Jesús hoy tenemos que recuperar  los cimientos  sobre los que el Espíritu Santo edifica (“sobre esta piedra edificaré mi iglesia”) la comunidad de fe, a saber: primero la identidad de la diaconía para que Otro mundo sea posible, según-do encarnando el sentido liberador (“lo que desates en la tierra…”) del Reino de los cielos y del mesianismo de Jesús, en la causa por los DDHH que el mismo nos encarga, y tercero el propósito confrontativo con toda estructura de poder que sólo se ama a sí mismo ("el poder del infierno").
Que el Señor nos ayude,como a la comunidad de Mateo, a encontrar el camino de su justicia para alcanzar la paz, y caminar por él 

 3-Oración ecuménica.
- Para que la Iglesia, con su testimonio, comparta humildemente con los no cristianos su fe y su amor, consecuencia de nuestro seguimiento de Jesús. Roguemos al Señor.
- Para que nuestra sociedad sepa dar a las cosas su justo valor y ponga su confianza sólo en quien de verdad le puede dar la libertad y la vida. Roguemos...
- Para que nuestros gobernantes rechacen toda tentación de prepotencia y todo afán de convertirse en señores de los hombres. Roguemos...
- Para que sepamos reconocer siempre la voluntad de Dios en los acontecimientos y en las personas, y confiemos en Él inclu-so en aquellos momentos en que no lo entendamos. Roguemos.
- Para que proclamemos en todo momento que Jesús nos lleva siempre más allá de sí mismo, hacia el Padre, hacia el Reino de Dios. Roguemos.
Dios, Padre nuestro, que unes los corazones de tus fieles en un mismo deseo; inspira a tu pueblo el amor a tu voluntad y la firme esperanza en tus promesas para que, en medio de las dificultades de la vida, mantenga siempre firme su confianza en Ti y goce de la verdadera alegría. Por Jesucristo.
Dios Padre que te has hecho presente de un modo inefable en el amor extremo que nuestro hermano Jesús ha vivido; haz que, como Él mismo quiso, no nos detengamos en Él, sino que su palabra y su ejemplo sean siempre para nosotros camino hacia la realización de tu voluntad, el Reinado de la Vida y de Amor. Por Jesucristo.

lunes, 8 de agosto de 2011

Mateo 14, 22 - 33 (07/08/11)

Sin fe no solo "es imposible agradar a Dios" (carta a los Hebreos"), sino construir OTROMUNDOPOSIBLE
Manolo


Mateo 14, 22 - 33
En seguida obligó a los discípulos a que se embarcaran y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a las multitudes. Después de despedirlas subió al monte para orar a solas. Caída la tarde, seguía allí solo.
Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, maltratada por las olas, porque llevaba viento contrario.
De madrugada se les acercó Jesús andando sobre el mar. Los discípulos, viéndolo andar sobre el mar se asustaron diciendo que era un fantasma, y daban gritos de miedo.
Jesús les habló enseguida: - ¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!
 Pedro le contestó: - Señor, si eres tú, mándame llegar hasta ti andando sobre el agua.
Él le dijo: - Ven-. Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua para llegar hasta Jesús; pero al sentir la fuerza del viento le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: - ¡Sálvame, Señor!
 Jesús extendió en seguida la mano, lo agarró y le dijo:
- ¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?-
En cuanto subieron a la barca cesó el viento. Los de la barca se postraron ante él diciendo: - Realmente eres Hijo de Dios.

Reflexión pastoral
Después de habernos presentado a Jesús encarnando la compasión divina por la humanidad que deambula en busca de sentido, Mateo ahora nos lo describe como Señor de la historia y ejemplo del ejercicio de la fe, como mística realizadora del Otro Mundo posible en tiempos tormentosos de persecución, cárcel y muerte.
La comunicación de este mensaje mateano mediante el absurdo (Jesús caminando sobre el agua), no es más que un método para expresar el poder de la fe como fuego capaz de resistir y vencer las más penosas circunstancias que se presentan en la lucha por el Reino de Dios y su justicia.
El gran mensaje que encerraba en aquel tiempo este absurdo es que los discípulos-militantes del proyecto de Jesús supiesen que la única posibilidad de no ser doblegados por la persecución, que se levanta por anunciar el juicio divino contra la aristocracia judía xenófoba y el imperio opresor, propósito al que fueron mandados (“En seguida obligó a los discípulos a que se embarcaran”), es una fe como la de Jesús (“- ¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?).

Es impresionante ver a la primitiva comunidad de seguidores jerosolimitanos retener este principio, marcado por el relato de Mateo, y como cada militante asumía la causa de Jesús con la fe del Cristo para anunciar al empobrecido su liberación, su derecho y su dignidad para entrar al templo “sin permiso”, subvirtiendo así el orden establecido por las jerarquías dominantes, tal como lo relata el libro de los Hechos de los Apóstoles: Un día Pedro y Juan subían al Templo para la oración de las tres de la tarde. Acababan de dejar allí a un tullido de nacimiento. Todos los días lo colocaban junto a la Puerta Hermosa, que es una de las puertas del Templo, para que pidiera limosna a los que entraban en el recinto.
Cuando Pedro y Juan estaban para entrar en el Templo, el hombre les pidió una limosna. Pedro, con Juan a su lado, fijó en él su mirada, y le dijo: «Míranos.» El hombre los miró, esperando recibir algo. Pero Pedro le dijo: «No tengo oro ni plata, pero te doy lo que tengo: En nombre del Mesías Jesús, el Nazareno, camina.» Y tomándolo de la mano derecha, lo levantó.
Inmediatamente tomaron fuerza sus tobillos y sus pies, y de un salto se puso en pie y empezó a caminar. Luego entró caminando con ellos en el recinto del Templo, sal-tando y alabando a Dios.
Todo el pueblo lo vio caminar y alabar a Dios, y lo reconocieron: «¡Es el tullido que pedía limosna junto a la Puerta Hermosa!» Y quedaron sin palabras, asombra- dos por lo que había sucedido.
El hombre sanado no se separaba de Pedro y Juan, por lo que toda la gente, fuera de sí, acudió y se reunió alrededor de ellos en el pórtico llamado de Salomón. Al ver esto, Pedro se dirigió al pueblo y les dijo: 

Referencias versículo 12«Israelitas, ¿por qué se quedan tan maravillados? Ustedes nos miran como si hubiéramos hecho caminar a este hombre por nuestro propio poder o santidad. Pero no; es el Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, el que acaba de glorificar a su siervo Jesús. Ustedes lo entregaron y, cuando Pilato decidió dejarlo en libertad, renegaron de él. Ustedes pidieron la libertad de un asesino y rechazaron al Santo y al Justo. Mataron al Señor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos, y nosotros somos testigos de ello. Miren lo que puede la fe en su Nombre, pues en su Nombre acaba de ser restablecido este hermano al que ustedes ven y conocen. La fe que él nos inspira  es la que lo ha sanado total-mente en presencia de todos ustedes.
Hoy el texto es pertinente para la Iglesia sin la mística  de la fe, que a dado por cierto el “fin de la historia”, y que entonces al profetismo que enjuicia al sistema como afrenta del Reino de Dios y su Justicia, lo ha cambiado por “enseñar a flotar” a los condenados, mientras llega Jesús “caminando en el agua” para salvarnos. Que la palabra interpelante del Evangelio nos lleve a la convicción de una fe transformadora de la realidad, aquí y ahora.  

3-Oración ecuménica.
- Por la Iglesia, para que busque siempre en el Señor la fuerza necesaria para llevar a cabo su misión en el mundo. Oremos.
- Por todos los cristianos, para que nos esforcemos en conocer cada día más y mejor la voluntad de Dios y así vivamos con más coherencia nuestra fe. Oremos.
- Por todos los que trabajan por lograr un mundo más humano y más fraterno, para que nunca se desanimen ante las dificul-tades y vean recompensados sus esfuerzos con el triunfo. Ore…
- Por todos los pueblos y personas, para que disfruten de paz y libertad verdaderas y plenas. Oremos.
- Por todos los que dudan y vacilan en su fe, para que encuen-tren la fortaleza que da el confiar plenamente en Dios. Oremos
- Por todos nosotros, para que encontremos en la Cena conme- morativa y en la Comunidad la fuerza y el ánimo necesarios para no perder nunca la esperanza. Oremos
¡Oh!, Dios, Fuerza Viva, Creadora, Energizante, Elevante, que nos atraes sin manifestarte, y nos seduces sin entregarte, sin atravesar ni romper nunca el leve y opaco velo que nos separa y nos comunica... Haznos sentir tu presencia en la profundidad de todo lo que existe, en la naturaleza pero también en la historia, en la tierra como en el cielo, en el pasado como en el futuro, en nuestra religión como en las de todos los pueblos. Nosotros te hemos sentido especialmente cerca en Jesús de Nazaret, y en el mismo Espíritu que él ha manifestado, Te sen-timos presente, a Ti y a Todo lo que existe.
Dios, Padre nuestro, acrecienta en nosotros el sentimiento de hijos tuyos, nuestro amor y nuestra confianza en Ti, para que seamos en todo momento y circunstancia signos vivos de tu presencia en medio de la humanidad. Por Jesucristo.